Una demanda colectiva recientemente presentada contra LinkedIn pone en cuestión las prácticas de privacidad de la plataforma. Los usuarios Premium acusan a la red social de compartir mensajes privados sin consentimiento para entrenar modelos de inteligencia artificial, violando así la confidencialidad y el compromiso de protección de datos. Este caso destaca la creciente tensión entre la recolección masiva de datos para fines comerciales y la protección de la privacidad individual.
La demanda revela que LinkedIn introdujo una opción de privacidad en 2024 que permitía compartir datos para el entrenamiento de IA. Sin embargo, los demandantes sostienen que la información relevante fue oculta en un hipervínculo de preguntas frecuentes, dificultando la comprensión de las implicaciones del cambio. Este accionar encubierto refuerza las acusaciones de falta de transparencia por parte de la plataforma.
Según los denunciantes, LinkedIn no informó adecuadamente a los usuarios sobre el alcance de la nueva configuración de privacidad implementada en septiembre de 2024. Aunque la empresa asegura que los usuarios podían optar por no compartir sus datos, la plataforma continuó utilizando la información previamente recopilada sin ofrecer una opción efectiva para excluir estos datos. Este tipo de prácticas ha generado una violación significativa a las expectativas de privacidad de los usuarios, destacando la necesidad de mayor claridad y transparencia en las políticas de uso de datos personales.
El caso también pone en evidencia posibles violaciones a la Ley de Privacidad de California y la Ley Federal de Comunicaciones Almacenadas. Los demandantes buscan compensación por incumplimiento contractual y violación de privacidad, lo que podría tener graves consecuencias legales y económicas para LinkedIn.
Los demandantes afirman que LinkedIn no solo violó su promesa de confidencialidad, sino que también incurrió en varias infracciones legales bajo la Ley de Competencia Desleal de California. Esta ley prohíbe el uso de datos personales sin el consentimiento explícito de los usuarios. Además, los afectados solicitan una indemnización de 1.000 dólares por persona por cada violación, lo que resalta la gravedad del caso. Este litigio subraya la importancia de que las plataformas digitales respeten los acuerdos contractuales y ofrezcan garantías claras de protección de datos. La responsabilidad social de las empresas tecnológicas debe estar en el centro de sus políticas, especialmente cuando se trata de tecnologías tan poderosas como la inteligencia artificial. Las compañías deben aprender de este incidente y adoptar medidas para evitar futuras infracciones, garantizando así un entorno digital más seguro y respetuoso para todos.