En un panorama cambiante de ciberseguridad, los expertos advierten sobre una escalada significativa en la actividad de malware diseñado para robar información confidencial. Durante el último semestre de 2024, se observó un incremento notable en estos ataques silenciosos, lo que sugiere que las organizaciones deberán reforzar sus medidas preventivas y defensivas para enfrentar esta creciente amenaza en 2025.
En un entorno digital cada vez más complejo, el aumento de los infostealers ha captado la atención de especialistas en seguridad informática. Estos programas maliciosos, conocidos por su capacidad para extraer datos sensibles sin ser detectados, han mostrado un crecimiento alarmante durante el segundo semestre del año pasado. En particular, Formbook y Lumma Stealer han destacado por su expansión récord, con aumentos del 200% y 395% respectivamente en las detecciones registradas.
Formbook, un actor veterano en el escenario de malware desde 2016, se ha consolidado como la principal amenaza infostealer gracias a su eficacia en recolectar todo tipo de datos, desde registros de tecleo hasta cachés de navegadores web. Por otro lado, Lumma Stealer emergió como una nueva fuerza a tener en cuenta, especialmente en países como Perú, Polonia, España, México y Eslovaquia, donde logró posicionarse entre los diez malware más detectados.
Además, RedLine, activo desde 2020, experimentó un declive tras la Operación Magnus de octubre de 2024. Sin embargo, sus rastros aún persisten en campañas de phishing pasivas y repositorios no confiables. Los analistas anticipan que este vacío de poder podría dar lugar a un resurgimiento de otras amenazas similares.
Desde ESET, compañía líder en detección proactiva de amenazas, recomiendan implementar medidas preventivas como la autenticación multifactor, educar al personal sobre riesgos de correos electrónicos fraudulentos y limitar el acceso a plataformas no seguras. Estas acciones son esenciales para mitigar el impacto de estos sofisticados ataques y proteger la integridad de los sistemas.
La creciente adopción del modelo MaaS (malware as a service) facilita el acceso a estas herramientas incluso para actores menos experimentados, amplificando así el peligro potencial. Este fenómeno subraya la importancia de mantener altos estándares de seguridad y estar siempre un paso adelante frente a nuevas amenazas.
Este análisis nos recuerda la necesidad imperiosa de adaptarnos rápidamente a un mundo digital en constante evolución. Las organizaciones deben adoptar una postura proactiva en materia de ciberseguridad, invirtiendo en formación continua y soluciones avanzadas que les permitan anticiparse a futuros desafíos. La protección de datos y la prevención de brechas de seguridad son aspectos críticos que no pueden dejarse de lado en la era digital actual.