El Instituto de Economía de Mastercard (MEI) ha lanzado su informe anual Economic Outlook 2025, ofreciendo una visión detallada sobre las perspectivas económicas de América Latina y el Caribe. Este estudio destaca diversas tendencias y desafíos que configurarán la economía regional durante el próximo año. Se prevé un crecimiento modesto con variaciones significativas entre los países, influenciado por políticas monetarias y fiscales. La inflación sigue siendo un tema crucial, mientras que la digitalización y la innovación se perfilan como factores clave para empoderar a los consumidores. Además, la región podría verse beneficiada por cambios globales en comercio internacional.
Según el análisis del MEI, América Latina y el Caribe experimentarán un crecimiento económico moderado en 2025, impulsado principalmente por ajustes en las políticas monetarias y fiscales. Brasil enfrentará una desaceleración en su ritmo de expansión económica, mientras que Chile y Colombia podrían beneficiarse de tasas de interés más bajas. En contraste, Argentina podría experimentar un fuerte repunte gracias a sólidas reformas macroeconómicas y microeconómicas. Sin embargo, la incertidumbre política podría obstaculizar el crecimiento en Perú y México.
La inflación sigue siendo un desafío importante en la región. Aunque ha disminuido en la mayoría de los países, alcanzar las metas de inflación será fundamental. La inflación de bienes ha descendido considerablemente, pero la de servicios persiste más de lo esperado. Países como Perú ya han logrado niveles deseados, mientras que México, Colombia y Chile están en proceso de convergencia hacia sus objetivos. En Argentina, se espera que el proceso de desinflación continúe, reduciendo la tasa del 120% en 2024 al 35% en 2025.
La sostenibilidad fiscal es otro aspecto crítico. Brasil enfrenta retos significativos en este ámbito, mientras que México debe equilibrar mayor gasto social con consolidación fiscal. Colombia seguirá discutiendo reformas tributarias, y Chile mantiene una política fiscal más equilibrada. Argentina ha implementado ajustes fiscales importantes, pero aún debe garantizar su sostenibilidad a largo plazo.
Factores globales también tendrán implicaciones regionales. El cambio de enfoque de Estados Unidos hacia China Continental podría beneficiar a México y otros países de la región en términos de comercio. Sin embargo, la exposición global y las presiones sociales contra los ajustes fiscales podrían afectar negativamente las perspectivas de crecimiento. Además, las remesas siguen siendo cruciales para economías como la de México, donde se espera un crecimiento del 3% entre 2024 y 2025, facilitado por la digitalización.
Las preferencias de precios y patrones de consumo también están cambiando en la región. Los consumidores buscan alternativas más económicas para viajes, como Bacalar en México, que ofrece un destino menos concurrido y más barato que Tulum. En cuanto a la moda, aunque la ropa de mercado masivo sigue dominando, México está viendo un aumento en el gasto en lujo impulsado por segmentos de mayores ingresos.
La participación laboral femenina ha aumentado significativamente en países como Chile y México, liderando la recuperación del empleo en la región. Este fenómeno es vital para el crecimiento económico, ya que mejora los ingresos familiares y contrarresta las presiones demográficas. Finalmente, las tensiones comerciales globales presentan tanto riesgos como oportunidades para América Latina, especialmente para México, que depende fuertemente del comercio con Estados Unidos.
En resumen, el panorama económico de América Latina y el Caribe en 2025 estará marcado por un crecimiento moderado, con variaciones entre los países. Factores como la inflación, la sostenibilidad fiscal y los cambios globales en comercio y migración jugarán un papel crucial. Las innovaciones tecnológicas y los cambios en las preferencias de consumo también influirán en el desarrollo económico de la región, destacando la importancia de adaptarse a estos nuevos desafíos y oportunidades.