Kevin Benavides, doble ganador del Dakar, ha vuelto a la competencia después de un accidente grave que lo dejó al borde de la muerte. Este regreso no solo es una hazaña física sino también un testimonio de su fortaleza mental. El piloto argentino enfrenta este Dakar con una nueva estrategia y actitud, adaptándose a las limitaciones impuestas por su lesión. Aunque reconoce estar al 70% de su capacidad, Benavides celebra cada pequeño triunfo personal. La incertidumbre rodea tanto su rendimiento como el futuro de KTM, pero ambos siguen adelante, decididos a continuar su legado.
La reaparición de Kevin Benavides en el Dakar es un relato de resiliencia y superación. Tras un accidente que lo mantuvo en coma durante diez días, el piloto argentino ha retornado a la carrera más exigente del mundo. Este retorno representa un desafío personal y profesional sin precedentes, ya que Benavides tuvo que adaptar completamente su estilo de conducción debido a una lesión nerviosa que le dificultaba manejar el manillar.
En mayo del año pasado, Benavides sufrió un accidente mientras se preparaba para otra competencia. Las primeras noticias hablaban de una situación delicada, pero la realidad era mucho más compleja. Después de pasar varios días en estado crítico, el piloto comenzó un lento proceso de recuperación. Los tendones y los nervios requieren más tiempo para sanar que los huesos, lo que complicó aún más su rehabilitación. Sin embargo, su determinación lo llevó a volver a la pista. Para él, esta victoria personal es tan importante como cualquier triunfo en etapas. Aunque admite estar lejos de su mejor nivel, Benavides se siente orgulloso de haber logrado regresar. Esta edición del Dakar será muy distinta a las anteriores, y él lo sabe. Su hermano Luciano presenció el accidente, lo que añade otro nivel de emoción a su historia. Benavides ha tenido que cambiar radicalmente su forma de pilotar, adoptando una postura más conservadora para minimizar riesgos y aprovechar su experiencia.
Benavides aborda este Dakar con una mentalidad diferente, enfocándose en llegar a la meta antes que en competir por la velocidad. Reconoce que ya no puede tomar tantos riesgos y planea usar su vasta experiencia para navegar bien y obtener ventajas donde sea posible. Este cambio estratégico refleja su madurez y comprensión de las nuevas realidades impuestas por su lesión. Además, la extensión de la carrera agrega otro nivel de incertidumbre sobre cuánto podrá resistir su mano dañada.
El piloto argentino ha aprendido a valorar cada día de competencia y está dispuesto a adaptarse a medida que avanza la carrera. Recuerda que en sus victorias anteriores no pensaba en ganar, y eso le funcionó. Adoptará la misma táctica aquí, enfocándose en hacerlo lo mejor que pueda cada día. También menciona que la crisis financiera que atraviesa KTM no afectará el programa de carreras. A pesar de los desafíos, tanto Benavides como KTM están comprometidos en seguir adelante, compartiendo un legado de perseverancia y determinación. En esta edición del Dakar, con más kilómetros cronometrados que nunca, Benavides buscará aprovechar cada momento, sabiendo que cada paso es una victoria en sí mismo.